Regalo

De chico le regalaron un rompecabezas con los Diez Mandamientos. Ahora ama a la mujer del prójimo como a sí mismo.

Pasajero en tránsito

Después del enésimo frenazo, le grita al chofer:

- ¡¿Y vos te creih que llevai alimales?!

Luego, bufa, se rasca los compañones y escupe en el piso del bus.

People meeting

Un insólito hecho se vivió hoy a las afueras del canal 3, cuando una mujer de aproximadamente 40 años, salió al paso de Bertoldo Gamberri, Editor General de Con las manos crespas, matinal de esa estación televisiva, quien se dirigía a su automóvil. La fémina con voz indignada comenzó a gritarle:"¿Con que yo soy tonta?,¿no?; ¿con que soy banal?; ¿con que vivo pendiente de las estupideces faránduleras?;¿con que mi vida es sólo recetas, manicure y telenovelas?,  ¿ah?". No contenta con ésto, la dama empezó a propinarle carterazos cada vez más violentos al funcionario. Sólo la oportuna intervención de dos efectivos

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Arsis

Gianinna está en una salita de baldosas salteadas  que sirve de lavadero a la familia. Se mantiene ocupada echando parsimoniosamente a la lavadora la ropa que se amontona a sus pies. 

Cuando tiene entre las manos unos desgastados bluyines, oye salir una música desde la cocina. Arroja los LEE sobre la ruma y dando cinco pasos se asoma a la cocina donde su esposo Paul mira la pared aún con las manos posadas sobre la radio.

-Es linda esa música-le dice ella-. Me recuerda la de supermercado que me genera un estado como de relajamiento.

Paul sonríe, coge una tostada

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Uberto toca madera

Uberto se estira en la cama, en un gesto demorón y gozoso. Luego, chazquea los dedos y aparece, corriendo desde el comedor, un armario que dobla sus largas piernas de nogal para que el hombre pueda retirar de sus despensas -ahora abiertas de par en par- un vaso con hielo y bourbon.

-¿Espero no haberme retrasado demasiado esta vez, señor?-le señala el mueble.

-No demasiado, Large-le contesta el dueño de casa, y agrega-:Puedes retirarte.

Comienza Uberto a tantear la colcha en busca del control remoto del televisor cuando, a los pies de la cama, lo descubre, tirado en el piso.

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Dos para las tres

Bajo la corroída carcasa del porche, Ofelia, arrugada y suspirante, se deja llevar por el vaivén de la mecedora al tiempo que mira la calle barrida por el viento sofocante que viene del desierto.

A su lado, Joel, su esposo por ya cerca de sesenta años, escuálido y malhumorado, sentado en una silla,  apoya en una palo torcido -que él llama bastón- sus manos y su barbilla. Abre cada cierto tiempo sus párpados exangues tratando de percibir inútilmente algo más que brumas.

De pronto, la anciana se queda quieta, yergue su busto y alza la cabeza. Por un extremo ve

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Nombres propios

Que la huevá es fome, es fome, hermano... no le vengo con el toyo julero. Eso sí, la idea de juntarnos una vez al año pal día de los inocentes a reirnos de los nombrecitos que nos pusieron nuestros taitas, no es mala, no... Ahí tiene, compaire, la última vez: abre la puerta con un delantal úrtimo de picante (lleno de mayonesa y chucrú) la Lady Dí Matamala y el primero en venirme a saludar es el Bill Gates Bustos, enfermo e cocío y dando jugo altiro que vo me debís veinte lucas, qué cuándo me las pagai y uno

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Estigmas

Las primeras veces que te topabas a Godofredo, en el café, te sorprendía. Apenas se dejaba caer en la silla, salía con aquello de:

-Ah, los estigmas, los estigmas...

Y movía la cabeza una y otra vez.

Entonces uno, alarmado, se echaba un poco para atrás, preguntándose por dónde el tipo iba a empezar a sangrar. Y sangraba, claro que sangraba... Te contaba sus cuitas asociadas a la negación de algún crédito, a la falta de pareja, al trabajo mal remunerado y de gran sacrificio que tenía...

Luego se te quedaba mirando con sus ojos de párpados caídos.

Sí, el

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El que va conmigo

Puedo entender, Rosalía, que me hayas dejado, ya ves que mi carácter se ha ido descomponiendo con los años... Pero una cosa no tolero de tí: que digas que estoy loco y que voy haciendo el ridículo de pueblo en pueblo con mi circo imaginario. Sí, "imaginario" le llamas, pues sostienes que hace tiempo me dejaron el presentador, los amaestradores con sus animales, los payasos, los enanos, la trapecista, la mujer barbuda... ,en fin, todos. Mas te digo que ya, pase, podría yo no estar en mis cabales, de acuerdo, e imaginar el circo repleto de gente que aplaude a

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Casa inteligente

Recordaba que el vendedor le había dicho: "Lo mejor de esta casa, amén del exquisito gusto con que está diseñada, es su practicidad, es decir, querido amigo, usted no tiene más que apretar acá plash si quiere que las ampolletas del techo den la luminosidad de Cancún o sino pfat y sentirá sobre su piel las irradiaciones muy tenues del sol una tarde nevada en Estocolmo... Pero si más que la luz es la temperatura... bueno, señor, pues usted accionará kluft y tendrá un clima californiano que ganas le darán de sacar su tabla de surf y, créame que si

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